RAFAEL LLÁTSER,

 

 

MAIG DEL 2008

 

 

Arrel del retrobament amb el Rafael Llátser a la ruta de LLeida-Tarragona, vaig demanar-li que ens expliqués com ha anat el seu inici i la seva  experiència em el món de la Btt. Pensem que en Rafael és una persona molt especial pel fet de normalitzar qualsevol situació per difícil que sigui per ell. La seva modéstia, la seva integració, la superació personal...són una referència per tots nosaltres i que  podem  conèixer a fons gràcies al seu gest d'explicar-nos la seva experiència esportiva. Es per aixó que publiquem el seu e-mail textualment, sense treure ni posar una coma, res pot alterar el sentit de les seves lletres. De tot cor, gràcies Rafa

 

 

Apreciado Pep,

 

Me pides una breve explicación de las fotos y que te cuente algo de cómo he acabado compartiendo con vosotros la afición por el btt.

Sin tu saberlo, publicaste la foto de la semana en btttarragona el día de mi 45 cumpleaños. La foto es bonita. En ella se refleja la bici, el muñón, el pulsómetro y un amigo detrás de mí que no se distingue, pero que está ahí. Tú y yo sabemos que es Raffa Olivier que, como otros, me da seguridad y fuerza en el pedaleo.

En resumen, supone haber llevado la BTT al extremo que quería: disfrutar con amigos y en un entorno de naturaleza al cual yo no puedo acceder corriendo. Sinceramente, mi progresión técnica en los últimos años es evidente. Los caminos de Tarragona y las salidas regulares los martes (Montse y Raffa Olivier, Jordi Chivite y Jordi LLorens) y los fines de semana (LLuis Guasch, Pepe Grifoll, José LLuis Gebellí y Juan Luis Castillo) tienen la culpa de ello.  Pero igualmente te digo que no veo a estas alturas ninguna superación en ello, sino pura afición.

 

La historia empezó mucho antes. En el 79 (con dieciséis años) sufrí  una amputación de la pierna derecha por un condrosarcoma. Me operaron en Manchester y luego me enseñó a caminar una fisioterapeuta que había sido nadadora, con unas manos y una exigencia enorme. Gracias a ella camino bastante bien. También me transmitió una sana aspiración a la vida activa y a una auténtica normalidad. Mi familia entonces, siempre mi mujer y los amigos cercanos también me tratan así.

Aprendí de nuevo muchas cosas. Entre ellas el  esquí, mi auténtica pasión. Estuve en el equipo nacional diez años. Con mundiales y tres olimpiadas (Albertville ’92, Lilliehammer ’94, Nagano ’98).  Por el camino gané varios Campeonatos de España, de Cataluña,  varias Copa Pirineos y algunos podios en los Alpes.

Antes de que lo preguntes, un 6º y un 8º olímpicos. Está muy bien, en un deporte que se fue profesionalizando y en una categoría que resulta espectacular y muy competitiva. Año a año mejorábamos mucho ¡pero los demás también!

Esta progresión en el esquí de competición fue obligando a una preparación cada vez más intensa. Yo inicialmente nadaba, por la espalda y todo eso. (NO hay mejor prótesis que estar en forma). Pero la vida profesional se complicaba y la piscina no aportaba la fuerza a los cuádriceps para el tipo de pruebas que corría. Además, me incluyeron en una especie mini plan ADO y la preparación en gimnasio fue del todo necesaria. Cada vez más específica. Más dirigida. En años olímpicos, los otoños eran duros. La dieta, la preparación progresiva, las pruebas de material… todo se enfocaba a fechas concretas.

Estaba bien. Los resultados acompañaban, los amigos eran muchos y las lesiones pocas. Y con preparación enlatada en gimnasio; podía compatibilizar preparación, clasificatorias y entrenos con la medicina.

Un buen día, tras una carrera; algunos del equipo francés me comentaron lo bien que les iba practicar bicicleta. Pensé claramente que sería más ameno que el gimnasio. De hecho abandonaba el deporte un poco cansado al acabar la temporada.

Si lograba ir en bici podría hacer lo que te he dicho antes: salir con amigos y disfrutar de la naturaleza – aquí, ¡en casa! ¡Y todo el año! Más aún, ahora empiezo a salir con mis hijos.

Te reirías viendo las primeras pruebas: Con prótesis, sin prótesis, con calas… de una palmera a otra del paseo de Salou. Luego hasta Vilafortuny. Y luego hasta Cambrils… con contenedores de basura donde aguantarse en los semáforos. Aún recuerdo las primeras veces que subí algún puente por encima del tren.

Con mi Sunn rígida preparé los otoños antes de los  Mundiales en Lech (Austria 1996) y de Nagano (Japón 1998). Entonces aún iba por asfalto o caminos amplios (Albiol, Escornalbou  y Pratdip eran frecuentes).

El traslado a vivir a las afueras de Tarragona en el 2003 puso a prueba mi afición por el btt. Los caminos resultaron ser para auténticos romanos. Con escalones, piedras y raíces que yo no había probado hasta entonces. El Más del Angel, las rutas del Medol y hacia el Catllar me resultaban técnicamente difíciles. Los buenos consejos de quienes te he nombrado antes y el plus técnico que me aportó la Spezialized (propedal para subir Pep, tu sabes lo útil que a mí me resulta) hicieron el resto. 

 

Nota: a la foto de sobre podem veure el Rafa "fent cuixa per l'esquí a Escornalbou"

 

Bons amics del dimarts, en una de les sortides habituals que fan.
Aprenent a superar les dificultats
Nagano, l'última carrera
Els amics dels dissabtes

 

 

 

 

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